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Qué tiene que tener una canción | Sergio Rotman

Qué tiene que tener una banda de rock, una canción, un setlist; cómo compone, qué diferencia un tema para Mimi Maura a uno de Cienfuegos o los Fabulosos Cadillacs. Qué tiene que decir una obra. Entrevista al músico Sergio Rotman.


Por Nahuel Karg


El mensaje parece ser el medio para Sergio Rotman. Compone desde la lírica, sintetiza la música en un concepto: es atravesado por lo que tiene para decir una canción, una banda, un conjunto de composiciones.


Cabe pensar, de acuerdo a las respuestas que dio en esta nota, que todo lo que define a una canción –a una sucesión finita de acordes y melodías vocales que habita la tecnología del momento– no sucede en el campo de la música, dentro de esas variaciones melódicas, sino en su alegato interior, en su ethos. Que el punk, el reggae y el rock and roll son en realidad discursos, mensajes, que van en paralelo, casi por afuera, a sus circunstanciales instrumentos –y que por eso la identidad de, por ejemplo, The Clash, atraviesa todas esas formas que tienen sus canciones, con el mismo mensaje–.


Sergio Rotman es saxofonista, cantante, y miembro fundador de los Fabulosos Cadillacs, Cienfuegos, Los Sedantes y el Siempreterno, además de ser socio y colaborador en las grabaciones y presentaciones de Mimi Maura. En 2019 editó su primer disco solista, Rotman. Y este año sacó el sencillo Walk away, en colaboración con Hugo Lobo y Mimi Maura.



En el transcurso de tu carrera cambió la forma de grabar música, la forma de distribuir y de escuchar música, ¿el tema de la composición, para vos, cambió? ¿Cómo componías antes, cómo componés ahora?


–Yo no soy un compositor… o sea, sí compongo mis propias canciones y me baso en mi material, pero no me considero un compositor de los ochenta. Yo empecé a componer recién seriamente para el primer disco de Cienfuegos que es del `95. Así que los ochenta me los perdí. Yo me acuerdo que fue el principio de la grabación, no digital, pero sí el proceso de grabación multitrackeado, y eso condicionaba; los demos que se hacían en los ochenta no se hacían con una guitarrita, se empezaban a armar como canciones. Calculo que la gente que componía en esa época sí habrá sido condicionada por la tecnología. Yo siempre compuse con la guitarra acústica, y es la única forma en que lo sé hacer.


Y en el tema de las bandas. Sí hay diferentes matices entre Cienfuegos, Mimi Maura, incluso los temas que hiciste para los Cadillacs. En el tema de las bandas, ¿hay unas ganas y después hay una banda para interpretar esas ganas de hacer ese tipo de música? ¿O te seteás desde la banda, tipo «tengo estos músicos, y compongo desde esa manera»?


–Yo siempre empiezo por la letra, o por algo concreto que quiera decir. Yo tuve la suerte de poder escribir para dos grandes cantantes: para Mimi Maura y para Vicentico. Y ambos casos son absolutamente diferentes, pero la lírica es la misma. Yo no hago adaptaciones de letra para uno y para otro. Lo que sí puedo condicionar es pensar cómo va a cantar la canción, qué va a pasar [entre] el proceso de que el tipo la canta a que yo estoy escribiendo. Y algunas canciones no las puede cantar Mimi, evidentemente; no es que no las pueda: no quiero que las cante Mimi, y las quiero cantar yo. Y otras canciones me parecen que son perfectas para que Mimi las cante. Sobre todo por las palabras que utilizo, y la forma que escribo. Pero no tengo la capacidad de un compositor de estos profesionales que se sientan y escriben para Arjona, o para los Bee Gees. La parte de composición mía tiene algo exclusivo con la necesidad de decir una letra o un concepto.


Como músico, pero también como oyente, y también como Dj: ¿qué tiene que tener una canción?


–Una canción lo único que tiene que tener es un mensaje importante. Ese mensaje pueden ser dos palabras, o puede ser Bob Dylan. La canción rockera es un mensaje. La estética generalmente fracasa. Los tipos que escriben a partir de la estética son muy queridos por su liviandad, pero su música desaparece rápidamente. Y hasta mismo los músicos más livianos son reconocidos por sus letras más intensas. Entonces toda la gente que compone hits, o rimando, o haciendo mensajes para que estos se rían y estos no, el 99,99% queda en la memoria de un pedo en una canasta. Y así se va.


¿Qué tiene que tener una banda de rock para funcionar?


–Una banda de rock lo que tiene que tener es algo importante para decir. Eso puede ser, también, un mensaje liviano o uno muy intenso. Pero las bandas genéricas, o las bandas que se hacen por estética difícilmente triunfan.


Has recorrido América de punta a punta con los Cadillacs, también Europa; con Mimi Maura, Puerto Rico, y has girado por Japón… Si te digo ciudades, ¿qué se te viene a la mente todos los días a la hora de recordar giras o grabaciones?


–Lo que pasa es que son muy diferentes los momentos. A mí con Cadillacs me ha tocado es llegar a una ciudad que no me conocen, tocar para gente que no conoce las canciones y fastforward diez años, llenar un estadio. Sin ceder ni esto en la canción o en el concepto, ni en la estética, ni en nada. Hay muy pocas bandas que tengan esa suerte. Convertirse en una banda popular en una ciudad que no es propia es una maravilla única. Y con Mimi Maura tuve otra suerte, que es llegar y utilizar la voz de Mimi para seducir a una audiencia que tampoco sabe quién es. Pero por un montón de situaciones, por ahí no era la intencionalidad ser populares, pero yo he tocado en templos que tienen tres mil seiscientos años en Japón. Y eso sólo lo podés hacer con una cantante prodigiosa como Mimi. Entonces tuve la suerte de ambas cosas: de hacer una carrera con una banda, empezando de cero, o sencillamente llegar con una voz como la de Mimi, y seducir hasta un monje de mil seiscientos años.


En una canción, ¿qué es más importante: la melodía vocal de una estrofa, la melodía vocal de un estribillo, la música que hay detrás (el riff, los solos), o la personalidad y la pertenencia que tenga a lo que suena en ese momento?


–Definitivamente, lo único que importa es la combinación de las tres cosas. La lírica, la expresión vocal y la base que lo sostiene. Eso aplica a cualquier música, y ahí no hay una cuestión de calidad: eso es así, eso es como matemática. Lo que pasa es que uno empieza, «no, pero si no tiene una letra profunda», porque hay letras que son una poronga, y están buenas, y pegan bien con un ritmo, y están bien. No hablo de un concepto artístico en eso: eso es una fórmula matemática. No existe ningún caso en el mundo de una canción que pegue y no tenga una buena letra. Lo que pasa es que mucha gente dice «ey, pero esta letra es una tontería». Bueno, para vos. A otra gente le funciona super bien. Así que no, es muy difícil formulear el arte. No sólo en las canciones sino en cualquier clase de arte. Mismo en la pintura, mismo en la actuación. Es muy difícil formulear el arte, no conozco ningún caso que haya sucedido, por ahí vos me decís «sí, mirá, en tal caso»; pero ni los Beatles pudieron ser formuleados. Al final quebraron su propia fórmula y ahí se convirtieron en mega gigantes.


Última. A la hora de elegir una serie de canciones, ya sea para un set o para un disco. ¿Qué tiene que tener un conjunto de canciones para formar algo que las trascienda?


–Bueno, hoy en día es una pregunta muy difícil de responderte. El hecho de que la música se haya convertido en un commoditie, algo que sucedió en los últimos diez años, tira un poco por la borda los conceptos. Entonces, ¿qué pasa? Vos antes requerías de un disco, o requerías de una cantidad de canciones para convertirte en un artista. Hoy en día como el artista y la música no van más de la mano… vivimos en una época de liviandad absoluta, pero mucho peor que eso, la música perdió el concepto de arte. Hoy la música, les duela a ustedes (señala a cámara) y a mí, es un commoditie. Para tu hijo, y para tu nieto, es un commoditie. Por ahora, eh, va cambiar; pero hay que esperar. Entonces eso hace difícil entender eso que llaman producto. Antes el producto de un artista necesitaba este paradigma. «Bueno, tenés que hacer tu hit, el hit va a un disco, el disco trae diez canciones…», bueno, eso no existe más. Pero no por los que creen que ahora va a haber que hacer simples que peguen. No. Es que no se consume más la música con la importancia con que la consumía nuestra generación. Hoy no es lo mismo una canción nueva para un pibe que lo que era para nosotros. Entonces yo diría que a tu pregunta no se puede dar una respuesta hoy en día. Estamos sufriendo una transformación, que yo intuye que va a revertirse, pero por ahí me equivoco.